lunes, 14 de junio de 2010

Si estuvieras ahí

La Oración del Ateo
Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes
a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas,
con que mi ama endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande
para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veraz.
 -Migule de Unamuno.

Versión bizantina de Cristo. Tomada por Jake Bouma.

Los intelectuales de la generación del 98 son excelentes. No significa que comparta todo lo que dice pero sí los admiro.