martes, 27 de julio de 2010

4 Sueños - Sueños actuales

La siesta, Vincent van Gogh

Por iniciativa de mi muy querido amigo Diego Romano voy a describir los sueños que me atormentan cada noche. La idea es exponerlos para que tal vez sean fuente de inspiración para cuentos de ciencia ficción o bien de terror. Aquí los resultados, extracto de los que han sido los mejores:

Muerte obstruida
Me encontraba en un tanque de agua subterráneo, vacío. Era un centro de investigaciones nucleares. No había manera de escapar, las paredes eran frías y húmedas, tenía mucho frío. Empezó a entrar agua más fría aún. Por alguna razón que estaba en la composición de esa agua no podía flotar, además de que no tenía sentido ya que no podía ver donde estaba la salida. Después de que el agua me cubriera y siguiera subiendo de una de las paredes salió un tubo fluorescente -la oscuridad era cada vez más grande- respiré por él. No era aire lo que salia sino un gas desconocido pero me dejaba respirar al menos. Cuando el gas llega hasta mi cerebro empiezo a ver escaleras, luces y el agua ya no era tan fría. Así logro salir de ese tanque de experimentos. El gas que estaba respirando era una sustancia que permitía proyectar una realidad paralela desde el cerebro hacía el mundo real. Sólo era efectivo en situaciones de extremo riesgo. Entre el mundo de los muertos y el de los vivos, la mente permitía traer objetos de otras dimensiones. El problema era que aún después de morir -porque me mataban- seguían apareciendo gente y objetos de otras dimensiones, también monstruos.

Uno para todos
Despertaba atado a una camilla puesta contra una pared, como si estuviese parado. Estaba en un habitación blanca con dos puertas, una a la izquierda y otra a la derecha. Entraba una persona que no conocía, venía por pensamientos. Su mente estaba en blanco y necesitaba que insertara en ella pensamientos y emociones para que pueda vivir. Así era todo el tiempo con cada nueva persona que entraba. No podía escapar y necesitaba vivir mis propios pensamientos, porque de aquella manera perdía mi individualidad. Usé a unas personas que venían todas las noches, les puse pensamientos oscuros y retorcidos como angustia e impotencia para expresarse. A otros les puse pensamientos y emociones contradictorias. Eran sutiles, pero semillas para mi liberación. Con el paso del tiempo volvieron y me mataron. Así pude liberarme de esa pesadilla.

Los ocupantes
Nuevamente otro experimento. Era usado para viajar en el tiempo. Una máquina biológica, una mente perturbada por una sustancia que me llevaba a otros mundos. Esas personas que me manipulaban estaban insertadas en mi mente, así podían aparecer en cada época o universo nuevo al que me llevaban. Podía verlos acercarse cuando necesitaban moverse en el tiempo, venían con una jeringa con líquido azul, una aguja que giraba. Me tomaban de a varias personas y me inyectaban ese líquido dentro de la espina dorsal. Me dejaban caer al piso, vomitaba sangre y me adormecía. Inmediatamente aparecía en el siguiente lugar. Como si siempre hubiese existido ahí, que de hecho era así. Hasta que por una falla de la jeringa podía vivir en ambos universos al mismo tiempo, así me encontraba conmigo mismo y acordábamos detener esa tortura. Nos inyectábamos la sustancia al mismo tiempo. Ambos desaparecíamos y así el siguiente Tadeo no tendría insertado en su mente a los ocupantes. El problema es que ese era el único que quedaba, los demás habían sido destruidos en cada viaje. Moriría para siempre.

La creación
Cada vez que deseaba hablar con alguien esa persona empezaba a desaparecer. Lo mismo les sucedía a otros. No era el único. Se descubrió que algunas personas habían nacido con problemas de estabilidad en la materia que los componía, creaban anti materia cuando pensaban en alguien. El lenguaje era el medio para transmitir esa anti materia. Nos capturaban a todos los que teníamos eso. Eramos aislados en cubículos de un metal desconocido después descubrimos que era un campo magnético -estaba muy frío-. Nos hacían hablar para generar anti materia y con eso energía para armas destructivas. Aún cuando callábamos, nuestros pensamientos generaban el colapso de la materia. Por cuestiones psicológicas no podíamos auto eliminarnos. Estábamos condenados a destruirlo todo. El lenguaje nos había condenado. Cuando eramos liberados para descansar o comer, nos propusimos crear un nuevo lenguaje. Así re hicimos todo lo destruido, a través de las palabras creamos la vida. Hicimos un mundo perfecto. Pero para mantenerlo así debíamos desaparecer. Y así lo hicimos, nos convertimos en una planta (?). Pero el nuevo ser comió de ese fruto. Y el mal volvió a aparecer.

Esos han sido algunos sueños de estás dos últimas semanas, siempre hay más pero no los recuerdo a todos hoy. Espero haberlos entretenido con mis sueños.

[Lo anterior pertenece al 2009, lo que sigue es un extracto de las últimas dos semanas, van a ir apareciendo de a poco.]

El tiempo del mal
Visitaba la casa de un pariente muy lejano. Era famoso dentro de la familia por ser un gran escritor. No estaba muy claro el origen del parentesco. Ese día iba a tener lugar un ritual muy extraño. La profesión de mi pariente era cazador de demonios. Se suponía que era algo relacionado con las obras de arte donde aparecen imágenes de demonios. El ritual de esa tarde era sobre esos demonios capturados. Estábamos parados alrededor de una plataforma circular. Había mucho olor a podrido y todos nos sentíamos muy tristes. Eramos unas seis personas, había una muy particular a la que no podía verle el rostro porque estaba con habito de monje medieval. Apareció mi pariente con una persona encadena. Esta persona gritaba pidiendo que lo liberásemos y que no sabía qué hacía ahí. Mi pariente dijo que lo ignoremos. Subió a la plataforma y le arrancó la espina dorsal con mucho cuidado. Para nuestra sorpresa no murió sino que se empezó a reír. Dijo que él era la octava puerta, yo le dije que no podía ser porque solamente son siete y nunca se habían abierto porque el apocalípsis aún no llegaba. Mi pariente me contestó: "eso te han hecho creer". Corrió una piedra verde y colocó ahí a lo que parecía ser uno de los demonios que abriría una puerta al infierno. Me mostró el resto de lo que contenían las demás piedras. Eran más demonios de diferentes épocas en la historia del hombre. No podían morir. Ese lugar era tan terrible que la presencia del Creador no estaba allí. Por eso nos sentíamos tan tristes y desolados. Mi pariente en realidad era Adán y estaba capturando a todos los ángeles caídos para terminar con el mal en la Tierra. La puerta que se abriría no era la del infierno. Era la puerta hacía el Eden.

domingo, 25 de julio de 2010

Regreso a las estrellas

Todas las noches busco la estrella más brillante. Me imagino que soy el primer ser humano en descubrirla, en ponerle un nombre, escribir sobre ella y hasta tal vez buscarla de nuevo en la noche siguiente. Me dejo llevar por la idea de que realmente todo eso un día ocurrió. En el alba del lenguaje y la estructura del pensamiento. Este pequeño delirio siempre termina con un nombre resonando en mi mente: Omar Khayyám. Pero no por su trabajo como astrónomo persa del siglo X. Sino por sus poemas. Por ejemplo este:

No marcha firme por el Camino, el hombre que no recogió el fruto de la Verdad. Si pudo arrebatarlo al árbol de la Ciencia, sabe que los días pasados y los días por venir en nada difieren del alucinante primer día de la Creación.
 Escultura de Antony Gormely.

Como un gran maestro del Corán que fue Khayyám también fue un gran científico que estudio tanto a las estrellas como a las pasiones humanas. Las más grandes y más despreciables. Desde la primera vez que conseguí una traducción digna quedé atrapado. A veces la angustia y la profunda fe de un hombre de ciencias no pueden escapar a la condena de existir.

Más allá de la Tierra, más allá del Infinito, buscaba yo el Cielo y el Infierno. Pero una voz grave me dijo: “El Cielo y el Infierno están en ti”.
Cuando me encuentro con personas que hablan de la Gran Revelación de Dios con tanta severidad, con toda su unción espiritual, con toda su certeza teológica...simplemente no entro en debates inútiles. Contesto con esta gran sugerencia de Omar:

En los monasterios, sinagogas y mezquitas se refugian los débiles temerosos del Infierno. Pero el hombre que conoce la grandeza de Dios, no cultiva en su corazón las malas semillas del terror y de la súplica.

Lo mejor de esas situaciones no es la respuesta predecible sobre el mandato de eklesia para la comunidad de creyentes, sino la cara que ponen cuando les comento que ese poema tiene como autor a un islámico. A uno de los más grandes y brillantes. Aunque no todos quieran levantar la mirada a las estrellas.

jueves, 8 de julio de 2010

Las virtudes

Hace uno o dos meses que ha empezado el curso de griego koiné dictado por mi papá (el Dr. Tomás). Asisto a sus clases, no como alumno, pero sí como oyente. Sin dudas que tengo una posición privilegiada: crecí rodeado de libros para aprender griego y para estudiar esta maravillosa lengua. Desde la teología el griego no es una lengua muerta, sino que es una lengua llena de vida y sabiduría. Aunque no sea más que un eufemismo para decir que es una lengua ya no hablada. Pero de seguro que es una de las que más ha marcado la historia de occidente. Siempre es conveniente conocerla y recuperar valiosos significados de ella. Voy a tomar de uno de los libros que siempre me gustó sobre el estudio del griego en el Nuevo Pacto.
Escrito por William Barclay, este libro no tiene desperdicios. Tomo las palabras que más me gustaron cuando lo leí por primera vez hace muchos años. Desde luego que no será un copia total o parcial de lo que dice ese capítulo, sino mi intus legere. Ademas voy a ayudarme con un compendio de griego para el NT, uno muy famoso para de los teólogos alemanes; es conocido simplemente por Kittel. Al menos en casa decimos: pasame el Kittel.
Sin título. Fotografía de Adam Revington.

(ἀγάπη y ἀγαπάω)
El inglés dispone solamente de una palabra para expresar toda clase de amor, el griego tiene por lo menos cuatro. Agape significa amor, y agapan, que es el verbo, significa amar. El amor es la más grande de las virtudes. Por tanto procuraremos des-cubrir todo el contenido de estas dos palabras griegas cuyas características distintivas podremos conocer si las comparamos con otras palabras griegas que también signifiquen amor.


1. El sustantivo eros y el verbo eran se usan principalmente para denotar el amor entre los sexos. Aunque también pueden utilizarse para expresar la pasión de la ambición o la intensidad de un sentimiento patriótico, característicamente  son palabras que se emplean con relación al amor físico. Gregorio Nazianceno definió eros como “el deseo ardiente e insufrible”. En la Ciropedia de Jenofonte tiene un pasaje que muestra exactamente el significado de eros y eran. 

Araspas y Ciro están discutiendo las diferentes clases de amor, y el primero dice: “Un hermano no se enamora de su hermana, sino de otra; ni un padre se enamora de su hija, sino de cualquier otra mujer, porque el temor de Dios y las leyes de la tierra son suficientes para impedir tal clase de amor” (eros). 
Estas palabras están predominantemente relacionadas con el amor sexual. En castellano, el vocablo amante puede connotar cierta bajeza en la forma de amar; y, en griego, el significado de las palabras que estamos estudiando había degenerado a fin de representar hechos más vulgares. Es claro que el cristianismo difícilmente podía haberse anexado estas palabras, por lo que no pude encontrarlo en ningún comentario ni concordancia del N. Testamento.


2. El sustantivo storge y el verbo stergein tienen que ver especialmente con los afectos familiares. Pueden utilizarse para expresar la clase de amor que siente un pueblo por su gobernante o una nación o familia por su dios tutelar, pero su uso regular describe fundamentalmente el amor de padres a hijos y viceversa. Platón escribe:

“Un niño ama (stergein) a, y es amado por, aquellos que lo engendraron” (Leyes, 754b). 

Una palabra afín se encuentra a menudo en los testamentos. Se deja un legado a un miembro de la familia kata philostorgian, es decir, “por el amor que te tengo”. Estas palabras no se encuentran en el NT excepto el adjetivo afín philostorgos, que aparece una vez en Ro. 12:10 (el gran capítulo que Pablo dedica a la ética) y que la Versión Reina Valera de 1908 traduce amor fraternal; nuevos estudios de traducción proponen algunas variaciones más adecuadas a nuestro tiempo.


3. Las palabras griegas más comunes para amor son el sustantivo philía y el verbo philein, y ambas tienen un halo de cálido atractivo. Estas palabras encierran la idea de mirar a uno con afectuoso reconocimiento. Pueden usarse respecto del amor entre amigos y dentro de la pareja. La mejor traducción de philein es apreciar, la cual, incluyendo el amor físico, abarca mucho más. Algunas veces puede significar incluso besar. Estas palabras tienen en sí todo el calor del auténtico afecto y del auténtico amor. En el NT, philein se utiliza también para expresar el amor entre padres e hijos (Mt. 10:37); el amor de Jesús a Lázaro (Jn. 11:3, 36) y, una vez, el amor de Jesús al discípulo amado (Jn. 20:2). 


4. Las palabras más comunes en el NT para amor son el nombre agape y el verbo agapan. Primero, estudiemos el sustantivo. Agape no es en absoluto una palabra clásica, por lo que es dudoso que se haya utilizado alguna vez en el griego clásico. En la Septuaginta, se usa catorce veces respecto del amor sexual (p. ej., Jer. 2:2) y dos veces (p. ej., Ec. 9:1) como la opuesta de misos, que significa odio. A estas alturas, agape no ha llegado a ser todavía una gran palabra, pero hay indicios de que lo será. En el Libro de Sabiduría, se usa para describir el amor de Dios (Sabiduría 3:9) y el amor a la sabiduría (Sabiduría 6:18). La Carta de Aristias dice que la piedad está íntimamente relacionada con la belleza, pues

“es la forma preeminente de la belleza, y su poder radica en el amor (agape), el cual es un don de Dios”. 

Filón utiliza agape una vez en el más noble sentido. Dice que phobos (miedo) y agape (amor) son sentimientos afines y, a su vez, característica del sentimiento del hombre hacia Dios. Pero solamente podemos encontrar raras y dispersas apariciones de esta palabra, agape, que llegaría a ser la clave de la ética del NT.

La gran diferencia entre philein y agapan en el griego clásico es que agapan carece del calor que caracteriza a philein. Hay dos buenos ejemplos de esto. Dio Casio, refiriéndose al famoso discurso de Antonio respecto a César, dice (44.48): 

“Vosotros lo amabais (philein) como a un padre, y lo apreciabais (agapan) como a un benefactor.” 

Philein describe el cálido amor que se profesa a un padre; agapan, la afectuosa gratitud que se siente hacia un benefactor. Otro ejemplo interesante está en la Memorabilia, Jenofonte describe cómo Aristarco consulta a Sócrates sobre un problema que tenía consistente en que, debido a los condicionamientos de la guerra, se veía obligado a vivir con catorce mujeres, parientes, que vivían a costa de él, pues, dada su situación de desplazadas, no tenían nada que hacer, y, lógicamente, surgían conflictos. Sócrates le aconseja que las ponga a trabajar, sean o no de ilustre cuna. Aristarco lo hace así y el problema se soluciona. 

“Las caras sombrías se tornaron radiantes; ellas lo amaron (philein) como a su protector; él las miraba con afecto (agapan) porque eran útiles” (Jenofonte, Memorabilia, 2.7.12). 

De nuevo se manifiesta en philein una calidez que no está en agapan.
No sería cierto si dijéramos que en el NT se usan nada más que agape y agapan para expresar el amor cristiano. Algunas veces se utiliza también philein, como en los casos siguientes: para indicar la clase de amor que el Padre tiene al Hijo (Jn. 5:20); para denotar el amor de Dios a los hombres (Jn. 16:27) y para expresar la devoción que los hombres deben tener a Jesús (1 Cor. 16:22). Pero philein se encuentra en el NT relativamente poco en comparación con agape, que aparece casi ciento veinte veces, y con agapan, que se emplea más de ciento treinta. Antes de estudiar detenidamente el uso que se hace de estas palabras, hay algo en torno a ellas y a su significado que hemos de tener en cuenta. ¿Por qué la forma cristiana de expresión se desentendió de las otras palabras griegas que significan amor y se centró en éstas?

Resumiendo
Evidentemente, las otras palabras habían adquirido ciertos matices que las hacían inadecuadas. (1)Eros se asociaba definitivamente con el lado más vulgar del amor; tenía que ver mucho más con la pasión que con el amor, (2)Storge estaba muy vinculada al afecto familiar, pero nunca tuvo en sí la amplitud que la concepción del amor cristiano exige. (3)Philia era una palabra agradable, pero fundamentalmente denotaba calidez, intimidad y afecto. Podía usarse adecuadamente tan sólo respecto de nuestros allegados más amados, y el cristianismo necesitaba una palabra que incluyera mucho más. El pensamiento cristiano se fijó en (4)agape porque era la única palabra capaz de abarcar el contenido necesario; porque agape demanda el concurso del hombre como un todo.


De mi parte
Para escribir todo esto usé varios libros y me tomó dos semanas. Puede que sea un buen o mal compilador de información. El cuerpo central es del libro de Barcklay, pero también me ayudé bastante con Kittel y una Concordancia Griego-Español para estar seguro de la información. El resto de las citas son fáciles de conseguir en linea.
Durante muchos años estas palabras me han atrapado. A veces, mis amigos me hacen recordar philia o cuando estoy enamorado profundamente de alguien re leo en Kittel la definición de amor en el A. Testamento:  

El amor es un sentimiento espontáneo que impulsa a la entrega de sí, a agarrar aquello que lo ocasiona, a una actividad gratificante. Involucra a la persona interna.