miércoles, 20 de abril de 2011

El fruto prohibido

Para Gregor no había necesidad de revisar sus resultados. Estaba claro. Era un milagro y punto. Era una revelación del Creador a través de la simpleza de una planta de arveja. Pero para un hombre deciencia era el momento de tomar una postura y formular la hipótesis. No se cuestiona la fe para un creyente, sí se cuestiona la ciencia porque la ciencia lo requiere así. La hipótesis pasó las pruebas. Ahora no tenía dudas de su observación, pero tampoco dudó del Creador. Dudó del hombre. ¿Por qué necesita a la ciencia para conocer la naturaleza? Se preguntó mientras repetía como mantra sus rezos de completas antes de dormir. ¿Cómo era posible que el hombre necesitara de una planta de arvejas para demostrar que su religión más poderosa, la ciencia, era correcta? Estuvo preocupado por varios días en esta idea mientras elaboraba el informe con los resultados del experimento. Hasta que un día de iluminación espiritual llegó a su razón y entendió su angustia. El hombre eligió rechazar ver el rostro del Creador directamente. El hombre tomó en sus manos la fruta de la planta prohibida: la ciencia. Pero el hombre no es el Creador. El hombre ahora necesita de la ciencia para creer en lo que ve. Y con gusto la planta prohibida va a tomar la forma que necesite el hombre. La ciencia se convirtió en el calabozo del hombre. Entendió ese día Gregor que el hombre daría un paso en dirección contraria a donde está el Creador. Se afligió, pero también entendió que era inevitable. Era el legado de esa elección. Pero su fe no se perdió, porque fue el Creador quien le dio la planta de arvejas para que pudiera experimentar y no la ciencia.
Fotografía de Simon Stock.

Gregor Mendel demostró con su experimento de la transmisión de características comunes de padres a hijos por herencia, descubrió esto observando esta transmisión entre arvejas de diferentes colores y realizando cruzas entre ellas. Mendel fue un hombre religioso y de ciencia también. A veces la fe y la ciencia cruzan sus caminos, el trabajo de Gregor dio origen a la ciencia de la genética. Ahora se necesita de la ciencia para ver a través de la naturaleza el rostro de su propio Creador.

3 comentarios:

Mack Metropolis dijo...

Siempre que pienso en religión piendo en esa necesidad inescindinble del hombre de trascender. simplmente eso

Que bueno que hayas vuelto.

Facundo Ariel dijo...

oh! Es muy lindo, me gustó mucho esta entrada :)

Nicolás Gallar dijo...

Me gusta que hayas retomado el blog, aunque a veces se llene de pelusa y uno siente que no lo mantiene, siempre entra gente nueva a visitarlo y, aunque no se sienta el feedback, de seguro contemplan en silencio este fantabuloso blog (y no lo digo por ser tu amigo). En fin, contento de tenerte entre los blogs que leo, nos leemos en twitter ^_^