lunes, 5 de marzo de 2012

Sueños (II)

Una vez mas les traigo una historia salida de mis sueños. 


Kailua, fotografía de Maurice Li.


El eje de salvación
El gran Salvador se había hecho presente. Finalmente habíamos llegado al ultimo día de la historia. El planeta se vacío de construcciones humanas y podíamos ver hasta la curvatura de la Tierra. Se habían limpiado los océanos y purificado el cielo. No había nada mas que nosotros, los seres humanos. Por un sólo día mas, entre alegría y tristeza nos reunimos y esperamos. En la mañana todos tuvimos una visión; era el gran Salvador señalando una escalera tan grande que daba vértigo mirarla, era de piedra pero cambiaba de color según le incidiera la luz. Y dijo 'encuentren esta escalera y no perecerán'. Pero también vimos qué ocurría si no la hallábamos, íbamos a desaparecer y ni siquiera habría un recuerdo de nosotros. Al mediodía empezamos la búsqueda. A pesar de haberla visto nadie podía llegar. De todos lados del planeta nos llegaban noticias de que no estaba por ninguna parte. Pensando nos dimos cuenta que la luz reflejada en colores nos podía indicar el lugar, por el ángulo de incidencia y haciendo suposiciones sobre la composición material. Calculamos que debía encontrarse sobre la superficie del planeta. Pero dentro de los cálculos estaban considerados los ejes de rotación, la traslación y la nutación de la Tierra. Supimos en ese momento que nuestro planeta era en realidad un laberinto. Aún cuando no hubiese paredes o muros. Estábamos atrapados. La salvación no era para nosotros. La escalera estaba fija en un punto estacionario de universo y nuestra visión no fue tal cosa sino que fue el único momento en el que tuvimos acceso. Pero eso no era todo. Si hubiesemos subido en aquel instante la escalera misma nos habría rechazado porque nuestro planeta se mueve muy rápido en relación a un punto fijo del espacio. Realmente no había oportunidad. El modo en que se mueve la Tierra cambia a cada instante, jamas pasamos dos veces por el mismo lugar. Para el gran Salvador no hay tiempo ni espacio, pero para nosotros sí.

2 comentarios:

Bellis dijo...

El señor puede ser muy rebuscado e hinchapelotas a veces. Me dieron ganas de comer nachos con paltita.

Abrazo!
Bellis

andycobain dijo...

Sólo había una escalera?